Malos hábitos del razonamiento

13 de agosto de 2010

La conclusión errónea más habitual entre los hombres es la que afirma que si una cosa existe, tiene su legitimidad. También se afirma que si una opinión es benéfica, en este caso es verdadera; si su efecto es bueno, luego la opinión misma es buena y verdadera. Se aplica a la causa la proposición: bueno, en el sentido de útil, entonces se lo dota del mismo predicado: buena, pero en el sentido verdadero lógicamente. La recíproca de esta proposición es: una cosa no puede imponerse ni sostenerse, luego es injusta; una opinión atormentada, luego es falsa. Todo espíritu libre que aprende a conocer, por su perseverancia, lo que tiene de viciosa esta manera de razonar debe soportar sus consecuencias, cede a menudo a la tentación seductora de hacer deducciones contrarias, que de un modo general son igualmente erróneas; una opinión no puede imponerse, luego es buena; causa inquietud, angustia, luego es verdadera.

Friedrich Nietzsche, 'Humano, demasiado humano'

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