Dos

30 de junio de 2010


Se miran y no se tocan. 
Se sobreentienden y no se escuchan.
Se quieren y se odian.
Se lastiman y no se curan.
Sacan conclusiones.
Se revuelcan en su ignorancia del otro y piensan conocerse.
Son tan distintos pero tan iguales.
Creen conocerse a ellos mismo mirándose en el otro.
Al odiarse se odian a si mismos.
¡Nunca más lejos de su verdad!
Las palabras revolotean y salen de una sola vez:
injurias, acusaciones, calumnias, maldiciencias.
Creen enamorarse, cuando en realidad se enamoran de ellos mismo por una imagen idiota, falsa, lamentable.
Quieren sentir eso que todos sienten pero no quieren vivir como todos viven.
Una lucha de adentro con afuera.
De mentiras contra mentiras.
Y la verdad sola en un rincón, lejos, muy lejos.
Idiotas por naturaleza, si tan solo pudieran vivir de la inocencia, aunque sea para sentir eso que los que saben dicen que es bello y único.
Una búsqueda de lo utópico que erróneamente tropieza e intercambia con la realidad, con la razón, cuando nunca dos cosas fueron tan distintas.
Sujeto y razón escuché por ahí.
Ambas tan recíprocas y tan distantes.
Como un hombre y una mujer.
Como las percepciones y las interpretaciones.
Esa armonía única, llena de conflictos.
Esto... solo una visión y una posible mal interpretación.
O, quizás, la única…

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