Never end

16 de junio de 2010

Derrepente necesito del mundo la seguridad.
Necesito exprimirlo, quedarme con sus virtudes y obviar lo demás.
Derrepente necesito ser lo que la opinión quiere que sea.
Derrepente acepto y dejo de odiar.
El problema llega cuando me doy cuenta los distante que estoy.
Y vuelvo a lo que siempre fui.
Un creyente del destino me diría que deje de luchar.
Que no tiene sentido ir en contra de los caprichos de la vida.
Si simplemente pudiera sacar esa imagen estupida de la mente.
Arrancarme la piel, limpiar el alma, aprenderla de memoria.
Millones de velos... sobreentendimientos, prejuicios, odios y amores, etc.
No me dejan vivir, no dejan levantarme y seguir.
Termino odiandome cada día más.
Nadie está dispuesto a eliminar ese "estigma"
Ilusiones vanas? Seguro .. inútiles
Puro pesimismo ...
Pero no hay otra salida.

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